RESOLUCIÓN CREATIVA DE PROBLEMAS

RESOLUCIÓN CREATIVA DE PROBLEMAS

La mayoría de la gente que busca la solución a un problema o reto, tiende a buscar una respuesta convencional, esperada, que se encuentre dentro del terreno que conoce. Nos da miedo enfrentarnos a nuevas formas de ver las cosas, nos sentimos más cómodos pisando ese terreno conocido que adentrándonos en “territorio comanche”, donde quizá haya mil peligros ignorados, que, en realidad, en la mayoría de las ocasiones ni siquiera existen.

Existen dos tipos de pensamiento a la hora de afrontar la resolución de un problema:
  • El pensamiento reproductivo, que consiste en la aplicación de métodos ya conocidos para la solución del problema y es una mera repetición mecánica de la experiencia pasada. Es típico que pensemos de una forma reproductiva en función de algún problema similar al que nos hemos enfrentado en el pasado. Cuando nos encontramos con problemas, empleamos algo que funcionó previamente en nuestro pasado. Preguntamos “¿qué es lo que me ha enseñado la vida, la educación o el trabajo que vaya a solucionar este problema?” Luego, seleccionamos de manera analítica el enfoque más prometedor basándonos en experiencias pasadas, excluyendo otros posibles enfoques, y trabajamos en una dirección claramente definida hacia la solución del problema. A causa de la solidez aparente de los pasos basados en experiencias pasadas, nos volvemos arrogantemente seguros de lo correcto de nuestra conclusión.
  • El pensamiento productivo consiste en la utilización de nuevas formas de solución a partir de una organización o reorganización de los elementos del problema. La gente de verdad creativa piensa de forma productiva y no reproductiva. Cuando se enfrentan a un problema, se preguntan a sí mismos de cuántas maneras diferentes pueden considerarlo, de qué forma pueden volver a plantearlo y qué posibles soluciones existen, en lugar de preguntarse cómo les han enseñado a solucionarlo. Tienden a llegar a muchas respuestas diferentes, algunas de las cuales no son nada convencionales y puede que sean únicas.

Con el pensamiento productivo, se generan tantos enfoques alternativos como se pueda, teniendo en consideración tanto los menos probables como los más probables. Lo importante es el deseo y la buena disposición para explorar todos los enfoques, incluso después de haber encontrado uno prometedor. A Einstein le preguntaron una vez cuál era la diferencia entre él y una persona media. Contestó que si le pidieras a una persona media que buscara una aguja en un pajar, la persona se detendría cuando la hubiera encontrado. Él, en cambio, destrozaría todo el pajar buscando todas las agujas posibles.

Cuando contemplamos un problema de forma totalmente diferente utilizando varias perspectivas en lugar de la perspectiva lógica, aportamos una comprensión nueva de las posibilidades de solución.

La interpretación del problema por medio de esquemas basados en la experiencia despistará al sujeto. El pensamiento reproductivo nos conduce a ideas habituales y no a ideas originales. Si pensamos del mismo modo en que siempre hemos pensado, siempre obtendremos las mismas viejas ideas o soluciones.

En 1968 los suizos dominaban la industria de la relojería. Los propios suizos inventaron el reloj de movimiento electrónico en su instituto de investigación de Neuchtel, Suiza. Sin embargo, fue rechazado por todos los fabricantes suizos de relojes. Basándose en su experiencia de la industria, creían que el reloj electrónico no era posible que fuera el reloj del futuro. Después de todo, utilizaba la energía de una pila, no tenía rodamientos o un muelle y casi no tenía engranaje. Los japoneses de Seiko echaron una ojeada a este invento que los fabricantes suizos habían descartado en el Congreso Mundial de relojería de ese año, lo aprovecharon y se adueñaron del mercado mundial del reloj.

El pensamiento productivo (lateral) no es una habilidad privilegiada ni mucho menos compleja, sino que es un capacidad latente que todos poseemos. Puede desarrollarse mediante el entrenamiento, exigiendo sólo un cambio de actitud mental y un enfoque abierto a la solución de problemas.

 

Por otra parte, hay muchos experimentos que han mostrado la importancia del lenguaje para la comprensión y solución del problema. Las personas que lo afrontan como “de cuántas formas puedo evaluar la declaración que se me ha dado” y lo contemplan desde ángulos diferentes, es mucho más probable que lo solucionen adecuadamente.

Es frecuente que el genio proceda de encontrar una perspectiva nueva sobre un problema volviéndolo a estructurar de alguna forma. Cuando Richard Feynman, el físico laureado con el Nóbel se “quedaba atascado” con un problema, lo contemplaba de manera diferente. Si una manera no funcionaba, pasaba a otra. Fuera lo que fuera lo que sucediera, siempre encontraba otra forma de verlo. Feynman hacía algo en diez minutos que al físico medio le costaría un año, porque tenía un montón de maneras de representar su problema.

Lo importante es no insistir en una forma única de contemplar el problema. Cuantas más veces se exprese un problema de manera diferente, más probable es que nuestra perspectiva ante el mismo cambie y se haga más profunda. Cuando Einstein pensaba en un problema, siempre encontraba necesario formular su tema de tantas maneras diferentes como fuera posible. Una vez le preguntaron qué es lo que haría si un enorme cometa fuera a dar con la tierra y la destruyera totalmente en el plazo de una hora. Einstein dijo que pasaría cincuenta y cinco minutos intentando averiguar la manera de formular la pregunta y cinco minutos solucionándola.

Atrevernos a ver las cosas de forma diferente, jugar con el problema, darle vueltas sin atascarnos en “lo de siempre” y, en definitiva, tener la mente abierta, son la claves para encontrar la solución.

BARRERAS A LA RESOLUCIÓN DE PROBLEMAS I: LOS ERRORES DE PROCEDIMENTO